El antigripal es, por excelencia, el principal medicamento al que recurrimos cuando comenzamos a sentir los síntomas de la gripe. Así que es de los remedios que solemos tener en casa, y que tomamos sin prescripción médica, algo que no está bien.

Antes de ingerir antigripales es importante tomar en cuenta una serie de aspectos. ¡Continúa leyendo y descubre cuáles son!

 

¿Qué son los antigripales?

Los antigripales son medicamentos cuya composición (distintos principios activos) combate los síntomas gripales y el resfriado común. Pero hay que desterrar un mito: el antigripal NO cura la gripe, su función es aliviar los síntomas asociados a ella.

Es decir, este medicamento puede bajar la temperatura que ocasiona fiebre, subsanar el dolor de cabeza y el dolor de garganta y, en especial, cesar los estornudos. 

 

Componentes del antigripal

Entre los principios activos que componen los antigripales, destacan: 

  • Descongestivos: aminoran la congestión nasal ocasionada por la exposición a bajas temperaturas (frío).
  • Analgésicos y antipiréticos: desinflaman, bajan la fiebre y alivian el dolor.
  • Antitusígenos: calman la tos. 
  • Antihistamínicos: erradican los estornudos, el goteo nasal y el lagrimeo

 

¿Cuándo tomar un antigripal?

Sabemos que las bajas temperaturas del invierno suelen ocasionar cuadros gripales fuertes, el frío ingresa dolorosamente al organismo ocasionando los temidos síntomas gripales o el resfriado común. 

Sin embargo, consumir antigripales no se debe tomar a la ligera. Hay que considerar que son otros medicamentos más. De modo que hay factores a tomar en cuenta.

Por ejemplo, ¿cuándo sí es necesario tomar un antigripal? Fíjate, en el momento que los síntomas de este cuadro viral (estornudos, fiebre, congestión nasal, tos…) comienzan a hacerse presente, lo mejor es acudir a una rápida revisión médica, y que sea el médico quien diagnostique la presencia de la gripe o el resfriado. En ese momento, el médico será quien recetará el tratamiento más idóneo, respetando dosis y tiempos. 

 

Pero… ¿La gripe y el resfriado es lo mismo?

Erradamente se utilizan como sinónimos, pero son patologías diferentes. Por eso, ante el surgimiento de los síntomas es recomendable acudir al médico. Un cuadro gripal es mucho más fuerte y debilitante, puede durar entre 1 a 2 semanas y, es ocasionado por el virus de la influenza. Mientras que, el resfriado es provocado por el rinovirus y el coronavirus, una patología más ligera que suele durar un par de días.

Los síntomas gripales son más amplios. Desde estornudos, fiebre muy elevada, congestión nasal, dolor de garganta, dolores musculares, hasta pérdida de apetito. El resfrío provoca fiebre baja (cuando lo hace), malestar general y cansancio.

 

Diferentes formas de tratar la gripe sin tomarte un antigripal

Tomar un antigripal no es la única forma de combatir los síntomas gripales. Hay otras formas de hacerlo, por ejemplo:

  • En temporadas de frío, vacunarse contra esta afección.
  • Lavados nasales con agua de mar hipertónica. 
  • Tratamientos naturales a base de plantas medicinales, como fitoterapia.

Muchas veces, la gripe suele ser estacionaria. Sin embargo, lo mejor es estar alerta y vencer sus síntomas antes de que deriven en otras patologías. ¡Ve al médico!